El segundo cuello en la historia de mi armario. Desde pequeña he sentido una gran atracción por las prendas extrañas y extravagantes de las tiendas. Hace años, cuando era una adolescente de ombligo al aire, tenía la pequeña obsesión de ir acortando la largura de las chaquetas. Por debajo del pecho, sobre él, por encima. Un día decidí cortar por lo sano y arriesgarme, me compré un cuello alto con dos volantes de lana, lo que provocó el rechazo de mi madre y las burlas de mis amigas.

Hoy la historia se repite pero de manera más refinada y ostentosa, o eso creo. He cambiado el cuello alto por el de camisa. Fue un amor a primera vista que sin duda dará un toque original a mis camisas blancas, que las tengo muertas de asco en el armario desde hace años.

 

**Deseo que ZARA saque algo parecido a este de Miu Miu…

Advertisements